Tuesday, December 05, 2006

 

Se trata de tu futuro cuñado

El responsable de la selección de los candidatos para nuevos puestos de trabajo en una gran empresa automovilística recibe diversas recomendaciones para que recomiende a algunos candidatos. Quiere seleccionar a las personas más competentes, pero las presiones que recibe -hasta de su propia familia- le hacen vacilar. Se plantea qué debe hacer para poder superarlas y actuar con justicia.

Publicado en
“Temes d'Avui” nº 1, (Barcelona, 1997).
Autor: Doménec Melé, Profesor de Ética de la empresa en el IESE




Caso a estudiar

Josep Serra se había propuesto actuar siempre con honestidad profesional, pero aquella situación en la que se encontraba era muy fuerte. A pesar de su juventud -poco más de 30 años- su trabajo como psicólogo en el departamento de personal de una importante empresa de automóviles era reconocido por todos. La tarea que tenía encomendada era la selección de las personas más idóneas en cada caso. Sus aciertos profesionales eran evidentes.

A pesar de esas cualidades y buenas intenciones tenía que sufrir presiones insostenibles. En una ocasión fue un antiguo compañero de la Universidad que le fue a hablar para que un primo suyo fuera seleccionado. Josep le contestó que estudiaría con cuidado aquella solicitud, como hacía con las de todos, pero que recomendaría al que considerara más competente. Tiempo después fue el jefe de la Oficia Técnica de su misma empresa que le expresó su interés por un sobrino suyo. Josep solía comer con él en el comedor de la empresa y tenían cierta amistad. La respuesta de Josep fue semejante a la del caso anterior: tendría en cuenta las cualidades de ese sobrino, pero como siempre sería equitativo.

Finalmente, su misma prometida Ana María, con la que se iba a casar en pocos meses, se dirigió a él para interceder por un hermano suyo:

-Mira Josep: tú sabes que no es dificultoso para los licenciados en Económicas de encontrar trabajo. David, tu futuro cuñado, lleva ya un año buscando trabajo y no encuentra nada. Está muy desanimado. A este paso no podrá casarse nunca. ¡Si tú pudieses hacer alguna cosa!

He oído decir que se convocarán algunas plazas de licenciados para el departamento de contabilidad y finanzas -respondió Josep. Y añadió: Conseguiré un impreso de la convocatoria tan pronto como salga. De todas maneras sospecho que habrá muchas solicitudes.

David fue a presentar su solicitud y fue preseleccionado para las pruebas psicotécnicas. Toda la familia de Ana María estaba pendiente de los resultados. Josep, que tenía a su cargo dirigir y corregir estas pruebas, le hizo saber a su prometida que los resultados de David no eran buenos en comparación con los que habían conseguido otros candidatos.

-Entonces deberías hacer lo que sea para que entre.

-Estaría encantado de la vida que le admitiesen pero lo veo imposible. Las pruebas psicotécnicas no son definitivas, pero suponen una selección preliminar y, con estos resultados, David se quedará fuera del proceso de entrevistas que vendrá a continuación.

-¿Y no podrías cambiar los papeles de examen?

-¡Pero eso es un fraude!

-¿Te lo pido, por favor! Lo necesita tanto!

-Ana María, tú me conoces y sabes que siempre he procurado ser justo.

-¡Hazlo al menos por una vez! Se trata de tu futuro cuñado. Además, de los otros candidatos ¿no entrarán algunos por amistades? Has de hacerlo ... ¿o es que ya no me quieres ...?




Comentario

Josep tiene toda la razón. Lo que ella le propone es un fraude; es decir, una acción contraria a la verdad y a la rectitud para procurarse una ventaja en detrimento de alguno. Acceder a lo que le pide su prometida sería una injusta discriminación de otro candidato, un acto de favoritismo.

La Sagrada Escritura reprueba en diversos lugares lo que denomina “acepción de personas”, que no es otra cosa que lo que actualmente llamamos la injusta discriminación. Se aplica, sobre todo, a la administración de justicia y a la distribución de cargas, aunque su significado es más amplio. Así en el Levítico se puede leer: “No cometas injusticia en un juicio” . El Deuteronomio advierte: “No falsifiquéis el derecho, no harás acepción de personas (...) Seguid estrictamente la justicia” . El Apóstol Santiago afirma con contundencia: “Si tenéis acepción de personas, cometéis pecado y quedáis convictos de transgresión por la Ley” .

En el Catecismo de la Iglesia Católica se recuerda que “toda forma de tomar o retener injustamente el bien ajeno (...) es contraria al séptimo mandamiento” . En relación a esta norma genérica, se añade que hay que considerar como moralmente ilícita, “la corrupción mediante la cual se vicia el juicio de los que deben tomar decisiones conforme a derecho” . Y éste es precisamente el caso de Josep. Sus informes serían falsos y viciarían las decisiones posteriores.
Más todavía. Si Josep acepta la petición de su prometida sería desleal a la empresa que le ha confiado la responsabilidad de seleccionar los candidatos más idóneos. De esta manera no cumpliría una obligación contractual, al menos implícita, inherente a la obligación de su puesto. Si finalmente David llega a ocupar el puesto de trabajo en detrimento de otro candidato más competente, no solamente perjudicaría al que fue excluido, sino también a la empresa, privándole de un trabajador más competente.

Por otro lado, es posible que en las entrevistas posteriores se produzca alguna sospecha sobre la fiabilidad de las pruebas psicotécnicas. Si Josep fuera descubierto podrían echarlo de la empresa por abuso de buena fe contractual. No es difícil intuir los prejuicios que se seguirían para su futuro profesional y para la familia que está a punto de crear. Sin llegar tan lejos, si los que han presenciado la selección o no han sido víctimas de su manipulación, tienen sospechas bien fundadas de lo que ha pasado, Josep sería motivo de escándalo y contribuiría a extender la corrupción en la sociedad.

El caso plantea también otras cuestiones. En concreto, ¿quién debe hacer las pruebas en una situación así? ¿Actúa correctamente Josep cuando acepta corregir las pruebas sabiendo que uno de los candidatos es su futuro cuñado? Esto es lo que algunos autores denominan CONFLICTO DE INTERESES. Josep tiene interés en seleccionar al candidato más idóneo y, a la vez, por razones de amistad o parentesco, tiene interés en que su cuñado sea admitido.

Que un agente actúe habiendo conflictos de intereses, no siempre es malo, pero a veces sí. Tal cosa sucede cuando hay un fuerte riesgo de no ser imparcial. La posibilidad de ser injusto en este caso dependería de varios factores: sería más fuerte según como fue la inclinación de Josep de favorecer a David, de las presiones previsibles por parte de Ana María y su familia, y también hay que tener en cuenta las virtudes y la honradez de Josep, al menos hasta esta situación. Hasta ahora ha demostrado una gran firmeza: pero, conociendo la situación, habría sido más prudente pedir que fuera sustituido por un compañero en este proceso de selección (en una empresa de este tipo seguramente habrá otro que pueda hacerlo), o si no lo hay, advertir a sus superiores lo que hace al caso.

Esta actuación también es conveniente por otro motivo. La relación que hay entre David y Josep, con el tiempo, puede saberse y eso no sería nada bueno para la reputación de Josep. Con el fin de evitarse futuros problemas, previamente a realizar esa selección, Josep podría hacer saber esta circunstancia a quien proceda, pidiendo que fuera otro el que hiciera las pruebas. Es interesante recordar aquí el proverbio clásico: “la mujer del Cesar no solamente debe ser honrada, sino que debe parecerlo”. En esto, Josep no ha actuado bien.

También ha fallado en otro asunto, que es comunicar los resultados a su prometida antes de tiempo. Por dos motivos: porque se trata de información confidencial y por precipitación. Si se hubiera parado a pensar un poco cómo iba a reaccionar Ana María, no se encontraría ahora en ese dilema que ella le plantea.

En relación a este dilema, hay que decir que la disyuntiva -amor o justicia- es una falacia. El amor que reclama Ana María no es un amor verdadero, sino expresión de un interés egoísta, aunque sea comprensible. El amor verdadero quiere aquello que es bueno para la persona que estima. Si Josep actúa tal como le pide su prometida por la presión que ella le realiza, ella demostrará que no le quiere porque no le ayuda a ser mejor persona, antes al contrario. Cometerá un acto injusto, que le degradará en su humanidad, y, como todo pecado, le apartará de Dios.

Se puede descubrir en la argumentación de Ana María una fuerte carga emocional, que, al menos esta vez, le hace perder el punto de vista. El caso no nos dice cómo es la novia, pero siendo la prometida de Josep, que es una persona honrada, es fácil que ella también lo sea. ¿Si a ella se le ocurriera pedir a Josep que robara un anillo de oro con diamantes, y él no lo hace, le dirá que no le quiere? Seguramente que no. Aquí no se trata de una cosa para ella sino para su hermano, que parece que está angustiado. Probablemente es esto lo que le lleva a ella a hacer un mal razonamiento como el que le hace a su prometido. Tanto en el caso de robar un anillo de oro como en el de falsificar los exámenes de nuestro caso, los medios son dolosos, ilegales, aunque el fin sea loable.

Josep de ninguna manera debe consentir a la petición de su prometida. Además de lo que se ha dicho sería un mal aprendizaje para los dos. Este suceso lo debe aprovechar, viendo que es una buena oportunidad de ayudar a su novia a mejorar, haciéndole ver que lo que le pide es injusto, y si le quiere de veras, no le debe pedir que actúe malamente. Al mismo tiempo sería muy recomendable que Josep no se quede en la simple negativa que excluye a su cuñado de un puesto de trabajo, sino que le ofrezca su plena disposición a ayudarle a encontrar un nuevo trabajo, pero siempre de una manera digna.


Comments: Post a Comment



<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?